Si queremos saber lo que significa María como Madre de la Iglesia, abrimos los Hechos de los Apóstoles y vemos cómo Lucas —que al principio de su Evangelio ha centrado los dos primeros capítulos en la Maternidad divina de María—, ahora nos la presenta como la Madre de la Iglesia naciente. Los cuatro Evangelios no nos dan la vida del Señor de una manera seguida, lógica y completa, como nos gustaría a nosotros tener la historia de Jesús. Todos sus hechos son semejantes a piezas de mosaico, que nosotros, bajo la guía del Espíritu, sabemos unir para alcanzar la imagen perfecta que Dios nos quiere mostrar del Señor. Esto es lo que nos pasa con la figura de María en el Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles: piececitas sueltas que nos dan al fin una imagen singular y magnífica de María. Empezamos por Marcos, y vemos cómo los creyentes somos la madre, hermanos y hermanas de Jesús. Ya no es la carne ni la sangre, o la generación natural de los descendientes de Abraham, lo que c...